Fobia a tormentas y petardos

14/12/2015 | 0 Comentarios

La fobia a tormentas y petardos es un diagnóstico etológico muy extendido en la especie canina. Muchos de nosotros conocemos a algún amigo de cuatro patas que lo pasa fatal durante las tormentas o los petardos. Siempre con un buen asesoramiento, podremos mejorar mucho el problema y calmar a nuestros peques.
Aunque es una fobia poco frecuente en nuestros pacientes felinos, algunos pueden verse afectados, por lo que deberemos estar atentos a su comportamiento estos días.
Fobia a tormentas y petardos
¿Por qué ocurre la fobia a tormentas y petardos?
Este comportamiento puede tener diferentes causas: por un lado, puede haber un componente genético; también puede producirse por experiencias traumáticas responsables de la adquisición del miedo a dichos estímulos; o bien, no haber tenido contacto en edades tempranas con tormentas o petardos, lo que se traduciría en una especie de "vacuna" para la fobia a tormentas.
¿Qué es el miedo y qué tipos de miedo existen?
El miedo se define como una respuesta de evitación dirigida hacia el estímulo temido, lo que el animal percibe como una amenaza para su integridad. Esta respuesta es adaptativa y pretende asegurar el éxito biológico del individuo (sobrevivir y reproducirse). El miedo puede manifestarse de diversas maneras, en función de muchas variables, pero podemos intentar resumir sus formas de expresión en tres formas principales: huida, agresividad o congelación. Durante la fobia, el animal puede presentar algunos de los siguientes signos:
  • Deambulación.
  • Nerviosismo.
  • Respiración agitada.
  • Temblores.
  • Intentos de esconderse o de escaparse.
  • Solicitud de atención al propietario.
  • Destructividad.
  • Quedarse congelado (freezing).
  • Ladridos o aullidos.
  • Salivación.
  • Pupilas dilatadas.
  • Taquicardia.
  • ...
Fobia a tormentas y petardos: solicitud de atención al propietario
Desgraciadamente, muchos perros en sus intentos de huida por fobia a tormentas y petardos terminan por causarse lesiones. Podemos contar casos conocidos de perros que se han tirado al vacío desde el balcón de su casa, atravesado cristaleras, o sufrido atropellos en huidas durante una tormenta.
¿Podemos hacer algo para ayudarles?
La fobia a tormentas y petardos es un problema de comportamiento que debe abordarse a varios niveles. Aunque no todos los perros necesitan el mismo tratamiento y a la misma intensidad, describiremos algunas de las herramientas para combatir la dichosa fobia a tormentas o a petardos.
  1. En primer lugar, y el más importante, debemos trabajar el problema a nivel etológico. En las sesiones de desensibilización a tormentas o petardos se expone al animal al sonido de éstos a la mínima intensidad y de forma controlada para ir habituando al perro al estímulo en cuestión. Después aumentaremos la intensidad del estímulo progresivamente por niveles, siempre que el perro vaya aceptando los incrementos de nivel. Este tratamiento es controvertido y a veces poco exitoso, debido a la multitud de estímulos que acompañan o componen la configuración estimular a la que teme el animal. Si, por ejemplo, el animal presenta fobia a tormentas, para nosotros los etólogos resulta imposible controlar la presión atmosférica, la concentración de ozono en el aire, la luminosidad, etc., y estos son detalles a los que se agarran nuestros perros para discriminar una exposición simulada de una real. Del mismo modo, para el tratamiento de fobia a petardos deberíamos conseguir el olor a pólvora, los destellos, etc.
  2. Por otro lado, tenemos herramientas paliativas para reducir la respuesta de miedo de nuestro perro, que, aunque no solucionen el problema, ayudan muy mucho a nuestro animal durante su padecimiento. En este sentido, todo lo que ayude a reducir la percepción del estímulo será bien recibido por nuestro perro:
  • Cerrar las ventanas y bajar las persianas para evitar la entrada del sonido en la medida de lo posible y para conseguir oscuridad.
  • Si buscan esconderse, puede ser interesante prepararle una zona adecuada para resguardarse. El sentimiento de estar resguardado y protegido es el objetivo de su manifestación.
  • Muchos buscan colocarse en lugares altos, otros meterse bajo la cama. En cualquiera de los casos, debemos favorecer el sentimiento de seguridad de nuestro animal.
  • Poner música para ensombrecer el sonido. La que más les relaja según estudios científicos es la música clásica.
Fobia a tormentas y petardos: ensombrecer el sonido
En el siguiente vídeo nos muestran un ejemplo de cómo podemos ayudar en casa con cosas que están al alcance de todos.
Una herramienta que también puede ayudarnos con los problemas de fobia a tormentas y petardos es la feromonoterapia. Laboratorios Ceva tienen comercializada una feromona apaciaguadora canina en varias presentaciones (difusor, spray y collar). Esta feromona  es segregada de manera natural por las hembras en lactación a través de unas glándulas situadas en los pezones, y tiene la capacidad de reducir el estrés del cachorro cuando se alimenta. Existen estudios científicos que demuestran que este fenómeno se presenta durante toda la vida. Dichas feromonas se han estudiado científicamente en su empleo en el tratamiento de fobias a tormentas y petardos, obteniéndose resultados concluyentes en la mejora del problema de miedo. También existen nutracéuticos, productos compuestos por derivados naturales normalmente ricos en triptófano, alfa-casozepina, y otros complejos vitamínicos. Si tienes interés en conocer nuestras recomendaciones, puedes pasarte por nuestro centro a consultarnos. Y por último, y no menos importante, podemos apoyarnos en un tratamiento médico.
Al igual que en medicina humana, que muchas personas se tratan sus miedos de forma médica con la ayuda del psiquiatra, por ejemplo a la hora de coger un avión, y otras fobias frecuentes, en medicina veterinaria los etólogos clínicos contamos con protocolos psicofarmacológicos para ayudar a las mascotas en su fobia a las tormentas o petardos. En esta línea, nos gustaría recalcar que algunos psicofármacos, como la acepromacina, tienen muchos efectos adversos y sólo consiguen bloquear la respuesta de miedo reduciendo la capacidad de movimiento del animal, dando una impresión de solución a los ojos del propietario. Pero estos psicofármacos no inciden en la percepción sensorial del animal ni en su estado de ánimo, sino que éste percibe con el mismo estrés la tormenta o los cohetes, y lo procesa de la misma forma, pero no puede manifestar el miedo porque no puede moverse (leer más). Si tu perro padece fobia a tormentas y petardos y quieres ayudarle a pasar estas Navidades lo mejor posible, no dudes en pasarte por nuestro Centro en Afán de Ribera para consultar con nuestro Veterinario Etólogo.

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