Piometra: caso clínico

10/03/2015 | 0 Comentarios

La semana pasada vino a consulta Merlina, una gatita de 6 años de edad que hace poco pasó el celo. Sus propietarios notaron que Merlina tenía una secreción mucosa-sanguinolenta por la vulva. A parte de esto, Merlina había dejado de comer casi por completo y perdió mucho peso. Tras explorarla en la clínica comprobamos que estaba deshidratada y que su abdomen estaba más grande de lo habitual, estaba dilatado. Comprobamos que efectivamente existía una secreción purulenta en su vulva. Toda la sintomatología que nos contaban los propietarios y la exploración clínica veterinaria que realizamos a Merlina nos llevaron a pensar en que se trataba de una piómetra. Para confirmar el diagnóstico, realizamos una ecografía abdominal donde se confirmo la piómetra: comprobamos que el útero de la gatita era mucho más grande de lo habitual y contenía secreción.
¿Qué es la piometra?
La piómetra es una complicación infecciosa que se da en algunas perras y gatas como consecuencia de las alteraciones hormonales que se producen durante el celo. Estos cambios hormonales provocan una dilatación del cuello del útero, lo que facilita el paso de las bacterias que forman parte de la microflora normal de la vagina hacia el útero. Esta infección puede ser de dos tipos: abierta o cerrada. Las piómetras abiertas son aquellas como las de Merlina, en las que el material purulento se va expulsando en parte por la vulva (no todo); las cerradas son aquellas en las que el material purulento se acumula en el útero pero no sale al exterior. La sintomatología que vemos en nuestras perras/gatas es diversa, pero normalmente cursan con anorexia, apatía, aumento de la ingesta de agua, variaciones en la micción, etc, y siempre relacionadas con el celo. Si no resolvemos el problema, esta infección irá aumentando de manera que se puede perforar el útero, vaciando el contenido purulento a la cavidad abdominal y provocando una septicema (infección generalizada del animal) que llevará a la muerte de la gata o perra en cuestión.
¿Cuál es el tratamiento para la piometra?
Podemos tratar esta enfermedad de dos formas: quirúrgica y médicamente. Actualmente no se recomienda tratar la piómetra médicamente ya que no se garantiza la resolución del problema, teniendo en muchos casos que realizar la cirugía igualmente pero con el animal en un estado de salud más deteriorado (aumentando el riesgo quirúrgico). Además,  son frecuentes las recidivas en los siguientes celos. El tratamiento quirúrgico consiste en la estabilización del animal y realizar una ovariohisterectomía, la comúnmente llamada castración, en la que extirpamos el útero por completo y también los ovarios. Esta cirugía siempre se apoya en el tratamiento médico. En el caso de Merlina, instauramos tratamiento médico para estabilizarla y en dos días realizamos la cirugía. La misma noche de la cirugía estaba en casa comiendo y muy animada. Las revisiones hasta ahora han sido estupendas y poco a poco esta recuperando su peso y su vitalidad (¡me comentan que hay que frenarla!).
Piómetra: Merlina despertándose de la cirugía
¿Qué hacer para prevenir la piometra?
Siempre os hablamos de la importancia de la prevención. Si tenemos claro que no queremos que nuestra perrita o gatita tenga cachorros, siempre recomendamos la esterilización/castración de la misma para evitar numerosos riesgos médicos como la piómetra entre otros. Al esterilizarla de manera temprana nos ahorraremos muchos otros problemas, de los que os hablaremos en otro artículo.

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